Lo que aparecía en el hospital psiquiátrico cerrado de madrugada

Lo que vimos dentro del hospital psiquiátrico abandonado de madrugada
Un amigo y yo entramos a un antiguo hospital psiquiátrico abandonado en México durante la madrugada. Todo estaba en silencio hasta que comenzamos a escuchar golpes en las paredes del edificio. Pensamos que era el viento… hasta que vimos a un anciano de pie al fondo de un pasillo. El problema es que no había forma de que alguien hubiera entrado ahí sin que lo notáramos.

El hospital llevaba cerrado años.

La gente del barrio decía que antes había sido un hospital psiquiátrico, pero que lo clausuraron después de varios incidentes que nadie explicaba bien.

Solo sabíamos que estaba vacío.

Ventanas rotas.
Puertas oxidadas.
Pasillos largos llenos de polvo.

Un amigo y yo decidimos entrar una madrugada.

No por valentía.

Más bien por curiosidad.

Era uno de esos lugares que siempre veías desde lejos y te preguntabas qué habría dentro.

Saltamos una reja lateral y llegamos al patio.

Todo estaba en silencio.

Ni perros.

Ni autos.

Ni luces en las casas cercanas.

Solo el sonido de nuestros pasos sobre el cemento viejo.

Entramos por una puerta que ya no tenía cerradura.

Dentro, el olor era fuerte.

Humedad.

Pintura vieja.

Algo parecido a medicina.

Encendimos las linternas del teléfono.

El pasillo principal era más largo de lo que esperábamos.

Las paredes estaban descascaradas.

En algunas puertas todavía había placas con números.

Cuartos pequeños.

Camas de metal.

Algunas sillas tiradas.

Avanzamos en silencio.

No hablábamos mucho.

No hacía falta.

El lugar ya tenía suficiente peso por sí solo.

Llegamos a una zona donde el pasillo se dividía en dos.

Fue ahí donde escuchamos el primer golpe.

Seco.

Fuerte.

Contra la pared.

Nos quedamos quietos.

Pensamos que algo se había caído en algún cuarto.

Esperamos unos segundos.

Nada.

Seguimos caminando.

Entonces volvió a sonar.

Golpe.

Esta vez más claro.

Venía del otro lado de la pared.

Nos miramos.

El edificio estaba vacío.

Habíamos recorrido ya buena parte del primer piso.

No había nadie.

Aun así, el golpe se repitió.

Golpe.

Golpe.

Como si alguien golpeara la pared desde el otro lado con el puño.

Mi amigo alumbró hacia una puerta medio abierta.

El cuarto estaba vacío.

Las ventanas estaban tapiadas con tablas.

No había forma de que alguien estuviera ahí.

Los golpes se detuvieron.

El silencio volvió a llenar el pasillo.

Decidimos avanzar hacia el fondo.

Ahí el pasillo se hacía más estrecho.

La pintura estaba más oscura.

Había marcas en las paredes.

Rayones.

Algunas frases que ya casi no se podían leer.

Fue entonces cuando lo vimos.

Al final del pasillo.

Una figura.

De pie.

Quieto.

Parecía un anciano.

Delgado.

Encogido.

Con la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado.

No se movía.

Mi primera reacción fue pensar que alguien más había entrado al hospital.

Tal vez un vagabundo.

O alguien que dormía ahí.

Pero algo no cuadraba.

Habíamos recorrido el lugar desde la entrada.

No escuchamos a nadie.

No vimos movimiento.

Y lo más extraño…

Era que estaba demasiado quieto.

Mi amigo levantó la linterna.

La luz apenas lo alcanzó.

El anciano estaba frente a la pared.

Muy cerca de ella.

Con un brazo levantado.

Fue entonces cuando escuchamos el golpe otra vez.

Golpe.

El sonido vino exactamente de donde estaba él.

Como si su mano hubiera tocado la pared.

Pero él no se movió.

Ni un centímetro.

Golpe.

Otra vez.

La misma pared.

La misma posición.

Yo no recuerdo haber decidido irnos.

Solo recuerdo que dimos unos pasos hacia atrás.

Luego más rápido.

Hasta llegar al pasillo principal.

No corrimos.

Pero caminamos lo más rápido que pudimos hasta salir.

Ya afuera, en el patio, miramos hacia las ventanas del hospital.

Todo estaba oscuro.

Sin movimiento.

Sin sonido.

Pero mientras saltábamos la reja para salir…

Escuché algo que me hizo detenerme.

Un golpe.

Seco.

Contra una pared.

Venía desde el interior del edificio.

Lo extraño es que el sonido no parecía venir del fondo del hospital.

Parecía venir mucho más cerca.

Como si la pared que estaba detrás de nosotros…

Acabara de recibir otro golpe.

Un Detalle Perturbador

En México existen numerosos hospitales psiquiátricos abandonados que permanecen cerrados desde hace décadas. Algunas exploraciones urbanas documentadas mencionan golpes inexplicables dentro de edificios completamente vacíos, especialmente en pasillos donde antiguamente se encontraban habitaciones de aislamiento.

Expediente de la Historia
Entidad: anciano
Fenomeno: golpes en la pared
Naturaleza: Ficcion
Lugar: vieja casa en una calle silenciosa
Tipo: hospital psiquiátrico cerrado
Hora: madrugada
avhgaray
AVHGARAY

Creador de NoDuermasMX, narrador y entusiasta de leyendas mexicanas de terror.

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