El departamento llevaba meses vacío.
Quedaba en el último piso de un edificio antiguo del centro.
Había estado en renta durante mucho tiempo, pero nadie se quedaba más de unas semanas.
No sabíamos exactamente por qué.
Solo escuchábamos comentarios.
Que era incómodo.
Que algo se escuchaba por las noches.
Nada concreto.
Un amigo conocía al encargado del edificio y consiguió la llave.
Fuimos antes del amanecer.
La ciudad todavía estaba en silencio.
Subimos por las escaleras porque el elevador ya no funcionaba.
El pasillo del último piso estaba oscuro.
Solo una luz amarilla parpadeaba al fondo.
La puerta del departamento se veía vieja, con la pintura descascarada.
Abrimos.
El interior estaba completamente vacío.
Ni muebles.
Ni cortinas.
Ni señales de que alguien hubiera vivido ahí recientemente.
El lugar tenía dos habitaciones, una cocina pequeña y una sala con un balcón que daba a la calle.
Entramos.
Nuestros pasos resonaban en el piso de madera.
La acústica del lugar hacía que todo sonara más fuerte.
Revisamos la sala.
Luego la cocina.
Nada.
Solo polvo.
La primera habitación estaba completamente vacía.
La segunda tenía la puerta cerrada.
Mientras caminábamos hacia ella escuchamos un sonido.
Algo raspando el suelo.
Muy leve.
Nos detuvimos.
El sonido volvió.
Un objeto moviéndose.
Como si alguien empujara algo pequeño sobre el piso.
Venía de la habitación cerrada.
Mi amigo tocó la puerta.
El sonido se detuvo.
Esperamos unos segundos.
Nada.
Giró la perilla lentamente.
La puerta se abrió.
Iluminamos con el teléfono.
El cuarto estaba vacío.
No había muebles.
Ni cajas.
Ni objetos.
Solo una ventana cerrada y el piso cubierto de polvo.
Entramos.
Revisamos cada rincón.
Nada.
Salimos al pasillo del departamento.
La puerta quedó abierta.
Pensamos que quizá el sonido venía del edificio.
Algún vecino moviendo algo.
Entonces el sonido volvió.
Pero esta vez lo escuchamos claramente.
Venía desde la habitación.
Un arrastre lento.
Giramos al mismo tiempo.
La puerta estaba moviéndose.
Muy despacio.
Como si alguien la empujara desde dentro.
Pero nosotros estábamos en el pasillo.
La puerta se abrió un poco más.
El sonido del objeto raspando el piso volvió a escucharse.
Iluminamos hacia adentro.
El cuarto seguía vacío.
Pero el sonido continuaba.
Un pequeño arrastre.
Luego otro.
El polvo del suelo estaba intacto.
Sin huellas.
Sin marcas.
El sonido se detuvo.
La puerta dejó de moverse.
Nos quedamos en silencio.
Entonces escuchamos algo más.
Un leve golpe contra la madera.
Como si algo hubiera tocado la puerta desde el otro lado.
Retrocedimos.
Salimos del departamento.
Cerramos la puerta con llave.
Mientras bajábamos las escaleras escuché algo arriba.
Un sonido breve.
Como si un objeto hubiera vuelto a moverse.
Dentro del departamento.





