El Palacio de Lecumberri: el fantasma entre rejas
Cuentos 12 de Octubre de 2025

El Palacio de Lecumberri: el fantasma entre rejas

Descubre la historia del Palacio de Lecumberri, una leyenda mexicana sobre los fantasmas que aún recorren los pasillos de la antigua prisión de la CDMX.

En el oriente de la Ciudad de México se levanta una construcción que impone respeto incluso vacía: el Palacio de Lecumberri, conocido también como “la cárcel de los hombres perdidos”. Sus muros gruesos y pasillos interminables fueron testigos de torturas, llantos y vidas rotas. Aunque hoy alberga el Archivo General de la Nación, dicen que las almas de los antiguos prisioneros nunca se fueron.

La celda 201

Una noche de 1952, el guardia Ernesto hacía su ronda habitual. Todo parecía tranquilo hasta que escuchó un murmullo que venía del pabellón norte. Pensó que algún interno se había escapado de su celda, pero al acercarse, se dio cuenta de que el ruido provenía de la celda 201… un sitio vacío desde hacía años.

Al abrir la mirilla, vio a un hombre sentado en el catre, con la cabeza gacha y los brazos cubiertos de cicatrices. Su respiración era pesada, y en la pared detrás de él, con letras torcidas, se leía: “Sigo pagando mi condena”.

Ernesto retrocedió de inmediato. Pidió refuerzos, pero cuando regresó, la celda estaba vacía. Solo quedaban las letras grabadas en la pared.

Las apariciones

Con el tiempo, otros custodios contaron experiencias similares. Algunos escuchaban cadenas arrastrándose, otros veían sombras moverse entre los barrotes. Un preso aseguraba que cada noche alguien lo despertaba, murmurándole al oído:
—Todavía estoy aquí…

Cuando los directores ordenaron limpiar el pabellón, las celdas quedaron selladas. Pero los trabajadores dicen que, al caer la noche, el eco de pasos y golpes metálicos aún resuena en los pasillos.

El archivo embrujado

Hoy, el edificio de Lecumberri es un archivo histórico. Miles de documentos se guardan donde antes hubo gritos y silencio. Los empleados que laboran allí confiesan que algunos expedientes se mueven solos y que, en los baños del segundo piso, los espejos se empañan con mensajes escritos desde dentro.

El Palacio de Lecumberri ya no encierra cuerpos… pero sí almas. Y cada vez que un visitante recorre sus corredores, siente el mismo escalofrío: el de saber que alguien, invisible, camina justo detrás.

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Autor
AVHGARAY

Creador de NoDuermasMX, narrador y entusiasta de leyendas mexicanas de terror.

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