La mujer que camina entre los pinos del Ajusco y que algunos excursionistas dicen haber visto
Cuentos 14 de Marzo de 2026

La mujer que camina entre los pinos del Ajusco y que algunos excursionistas dicen haber visto

En los caminos del Ajusco, el bosque cambia por completo cuando cae la noche.

Quienes han subido al Ajusco saben que el lugar tiene dos caras muy distintas.

Durante el día el bosque parece tranquilo. Los caminos de tierra se llenan de excursionistas, ciclistas y personas que buscan aire frío lejos del ruido de la ciudad.

Los pinos altos proyectan sombras largas sobre el suelo y el viento mueve las ramas con un sonido suave que se mezcla con las conversaciones de quienes caminan por los senderos.

Pero cuando cae la tarde, el ambiente cambia.

El bosque se vuelve más silencioso. Las distancias entre los árboles parecen mayores y la niebla suele aparecer lentamente entre los caminos.

Las voces desaparecen y los sonidos naturales se vuelven más evidentes: ramas moviéndose, hojas que crujen bajo los pasos y el viento pasando entre los troncos.

Tal vez por eso muchas historias del Ajusco nacen al caer la noche.

No son necesariamente historias antiguas ni leyendas escritas en libros. En muchos casos son relatos breves contados entre excursionistas o personas que han pasado tiempo en el bosque.

Uno de esos relatos habla de una figura que algunos dicen haber visto caminando entre los pinos.

Una mujer que aparece a cierta distancia.

Una figura que nunca parece acercarse demasiado.

Y que desaparece cuando alguien intenta seguirla.

El camino que sube entre los árboles

El Ajusco tiene varios caminos que atraviesan el bosque.

Algunos son senderos conocidos que llevan a miradores o zonas de descanso. Otros son rutas más pequeñas que se adentran entre los árboles.

Durante el día estos caminos parecen claros.

Pero al caer la tarde todo cambia.

La luz comienza a filtrarse entre las ramas de forma irregular y el paisaje se vuelve más uniforme. Los troncos de los pinos se parecen unos a otros y los senderos pueden confundirse con facilidad.

Es en esos momentos cuando algunos excursionistas han contado haber visto una figura caminando entre los árboles.

El primer relato

Uno de los relatos más conocidos proviene de un grupo de personas que descendía del Ajusco después de una caminata larga.

La tarde ya estaba terminando.

La luz del sol apenas alcanzaba a atravesar las ramas de los pinos.

Mientras caminaban por el sendero, uno de ellos se detuvo.

Había visto algo entre los árboles.

La figura entre los pinos

A unos metros del camino había una mujer caminando lentamente.

No parecía estar en el sendero.

Se movía entre los árboles.

Su silueta se distinguía claramente entre la niebla ligera que comenzaba a formarse.

Uno de los excursionistas pensó que quizá alguien se había perdido.

Pero había algo extraño.

La mujer caminaba sin mirar el camino.

La distancia que no cambiaba

El grupo siguió avanzando.

Pensaron que en unos minutos alcanzarían a la mujer para preguntarle si necesitaba ayuda.

Pero algo curioso comenzó a ocurrir.

La distancia entre ellos y la figura parecía no cambiar.

La mujer seguía caminando entre los pinos.

Siempre a la misma distancia.

Ni más cerca.

Ni más lejos.

El intento de acercarse

Uno de los excursionistas decidió salirse del sendero para acercarse directamente.

Caminó entre los árboles durante unos segundos.

Pero cuando volvió a mirar hacia adelante, la figura ya no estaba.

El bosque había vuelto a quedar vacío.

Las otras historias

Con el tiempo comenzaron a aparecer relatos parecidos.

Personas que caminaban por el Ajusco durante la tarde o al anochecer contaban haber visto una figura femenina moviéndose entre los árboles.

En algunos casos la figura parecía caminar lentamente.

En otros parecía detenerse detrás de un tronco.

Pero siempre ocurría lo mismo.

Cuando alguien intentaba acercarse, la figura desaparecía.

Lo que dicen los habitantes de la zona

En algunas comunidades cercanas al Ajusco también existen versiones de esta historia.

Según algunos relatos antiguos, hace muchos años una mujer solía caminar sola por los senderos del bosque.

Decían que conocía bien los caminos.

Que pasaba largas horas entre los pinos.

Y que prefería la tranquilidad del bosque a la vida en el pueblo.

Con el paso del tiempo comenzaron a circular historias sobre su desaparición.

Desde entonces algunos habitantes mencionan que, en ciertas tardes con niebla, es posible ver una figura caminando entre los árboles.

El bosque al anochecer

Hay algo particular en los bosques de pinos cuando la luz comienza a desaparecer.

Las sombras se vuelven más profundas.

Los troncos parecen más oscuros.

Y la niebla puede hacer que las distancias se vean distintas a como realmente son.

En un entorno así, una figura lejana puede cambiar de forma dependiendo del ángulo desde el que se observe.

Una sombra puede parecer una persona.

Una persona puede parecer una silueta inmóvil.

Las explicaciones posibles

Como ocurre con muchas historias de lugares naturales, también existen explicaciones razonables.

La niebla puede distorsionar la percepción de distancia.

Las sombras entre los árboles pueden crear formas momentáneas que el cerebro interpreta como figuras humanas.

Y el cansancio después de caminar durante horas puede influir en la forma en que percibimos el entorno.

Sin embargo, incluso con estas explicaciones, el relato continúa repitiéndose.

El recuerdo que queda

Muchos de quienes dicen haber visto la figura coinciden en algo.

La sensación que queda después.

No necesariamente miedo.

Más bien una impresión difícil de explicar.

La sensación de haber visto a alguien caminando entre los pinos.

Alguien que parecía formar parte del bosque.

Los bosques tienen una forma muy particular de despertar historias.

El sonido del viento entre los árboles, la niebla moviéndose lentamente entre los caminos y el silencio que aparece cuando el sol desaparece pueden transformar cualquier paisaje en un escenario lleno de posibilidades.

Tal vez la figura que algunos excursionistas dicen haber visto en el Ajusco sea simplemente una sombra entre los pinos.

Tal vez sea el resultado de cómo la luz y la niebla juegan con la percepción en el bosque.

Pero incluso con esas explicaciones, hay algo que muchos recuerdan después de escuchar esta historia.

Que algunas tardes, cuando el bosque comienza a oscurecerse y el sendero queda casi vacío, parece moverse una figura entre los árboles.

Una mujer caminando lentamente entre los pinos.

Siempre a la misma distancia.

Siempre desapareciendo antes de que alguien logre alcanzarla.

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avhgaray
Autor
AVHGARAY

Creador de NoDuermasMX, narrador y entusiasta de leyendas mexicanas de terror.

© NoDuermas