
Las luces del cerro del Chiquihuite – historia paranormal contemporánea
En el norte de la Ciudad de México, entre calles empinadas y viviendas colgando de los cerros, se levanta una montaña que los habitantes conocen bien: el cerro del Chiquihuite.
A simple vista, es solo una formación rocosa que domina el horizonte. Pero al caer la noche, el aire cambia, y algunos vecinos aseguran ver luces que flotan sobre la cima, moviéndose en silencio, como si alguien —o algo— las dirigiera.
Esta es la historia de las luces del Chiquihuite, un fenómeno que ha pasado de ser un rumor de barrio a convertirse en una de las historias paranormales más inquietantes del México moderno.
El lugar del misterio
El cerro del Chiquihuite se encuentra entre los límites de Tlalnepantla y Gustavo A. Madero, un punto estratégico desde donde se puede ver gran parte del Valle de México.
Durante décadas, ha sido escenario de instalaciones de telecomunicaciones, antenas y bases militares. Pero también es un lugar rodeado de leyendas: desde apariciones, hasta desapariciones inexplicables de excursionistas.
Los vecinos de colonias como Lázaro Cárdenas, La Pastora y Cuautepec han reportado durante años el mismo fenómeno: luces que aparecen y desaparecen sobre el cerro, a horas en que no debería haber nadie ahí.
Algunos las describen como esferas blancas que suben lentamente por la ladera, mientras que otros aseguran haber visto figuras humanas iluminadas desde dentro.
El primer avistamiento documentado
El primer reporte “oficial” se remonta a 1987, cuando un grupo de estudiantes de la UNAM subía al Chiquihuite para estudiar la topografía del terreno.
Eran cerca de las 2:00 a.m. cuando vieron tres puntos luminosos que parecían seguirlos desde la distancia.
Pensaron que eran drones o linternas, hasta que notaron algo imposible:
Las luces no proyectaban sombra y se movían en completo silencio.
Al día siguiente, uno de los estudiantes aseguró que, mientras dormía en su casa, vio el resplandor blanco atravesar su ventana por unos segundos, y al despertar, encontró una marca circular en su brazo, del tamaño de una moneda.
El caso nunca fue investigado oficialmente.
Testimonios recientes
En la última década, las redes sociales han revivido el mito.
En grupos locales de Facebook, los vecinos publican videos y fotografías donde se observan luces danzando sobre el cerro, con movimiento errático pero constante.
Los comentarios se dividen entre quienes creen en una presencia extraterrestre y quienes lo atribuyen a energías espirituales del lugar.
Una usuaria llamada Carolina Ramírez, residente de la colonia Lázaro Cárdenas, escribió:
“No sé si sean ovnis o almas, pero cada madrugada a las 3:10 aparecen las mismas luces. No hacen ruido, no parpadean, solo se mueven lentamente y desaparecen cuando empieza a amanecer.”
Otro testimonio, del vigilante de una antena en la cima, afirma que ha escuchado voces femeninas pidiendo ayuda, y que cuando sube a revisar, no hay nadie, solo el viento.
Teorías sobre las luces del Chiquihuite
1. Fenómeno natural
Algunos científicos sostienen que las luces podrían ser producto de descargas eléctricas del subsuelo.
El cerro está compuesto por minerales y vetas de cuarzo que, al fracturarse o al recibir presión, pueden generar una leve luminiscencia conocida como triboluminiscencia.
Sin embargo, esta teoría no explica por qué las luces parecen seguir trayectorias inteligentes ni por qué se presentan solo en ciertas fechas.
2. Actividad paranormal
Los creyentes del mundo espiritual sostienen que el Chiquihuite fue un centro ceremonial prehispánico, donde los antiguos habitantes de la zona realizaban rituales para pedir lluvias o protección.
Se dice que las luces son energías ancestrales que aún habitan la montaña, manifestándose en forma de destellos o esferas brillantes.
Incluso hay quien asegura que pueden responder si se les habla con respeto.
3. Presencia extraterrestre
Una minoría cree que el cerro es una especie de “punto de observación” para seres de otro mundo, aprovechando la gran cantidad de antenas y señales electromagnéticas.
En 2012, durante la llamada “noche del apagón”, varios testigos reportaron luces ascendiendo en espiral, seguidas de una vibración en el suelo.
Los aparatos eléctricos de varias casas se apagaron simultáneamente.
El accidente del 2021
En septiembre de 2021, un deslizamiento de rocas en el Chiquihuite provocó una tragedia que acaparó titulares nacionales.
Pero entre los equipos de rescate y los vecinos que ayudaron, muchos reportaron ver luces extrañas en la zona días antes del derrumbe.
Un rescatista anónimo declaró para un medio local:
“La noche anterior vimos tres luces moverse lentamente por la ladera. Pensamos que eran drones, pero no hacían ruido. Al día siguiente, el cerro se vino abajo.”
Esa coincidencia reforzó la creencia de que las luces son una advertencia o un presagio, una forma en la que “algo” intenta comunicarse con quienes viven cerca.
Las grabaciones prohibidas
En 2019, un grupo de jóvenes de Tlalnepantla decidió documentar el fenómeno con cámaras nocturnas.
Subieron al cerro a medianoche, armados con drones y linternas, buscando captar las luces.
Solo uno de ellos, llamado Aldo, regresó con el material.
El video muestra un destello blanco que se acerca al grupo y un grito antes de cortarse la grabación.
Aldo aseguró que los demás desaparecieron en cuestión de segundos, y que el aire se volvió espeso, como si el sonido se hubiera detenido.
Días después, el video fue retirado de YouTube “por contenido sensible”.
Algunos usuarios lograron descargarlo antes de su eliminación, pero cada copia parece distorsionarse con el tiempo: la imagen se corrompe, el audio se distorsiona, y aparecen sombras que nadie recuerda haber grabado.
El simbolismo detrás del fenómeno
Desde el punto de vista cultural, las luces del cerro del Chiquihuite representan una mezcla de lo ancestral y lo moderno.
El miedo ya no surge de lo desconocido en la oscuridad del bosque, sino de lo que ocurre en la periferia urbana, donde el ruido de la ciudad convive con lo inexplicable.
Estas historias nos recuerdan que, a pesar de los avances tecnológicos, el ser humano sigue buscando respuestas en lo invisible.
Y quizá el cerro solo sea un espejo de nuestras propias supersticiones: el reflejo de una ciudad que no duerme, pero que a veces prefiere no mirar hacia arriba.
El suceso más reciente
El 14 de agosto de 2024, decenas de vecinos grabaron luces sobre el Chiquihuite desde distintos puntos.
Los videos muestran tres esferas alineadas en forma triangular, flotando sobre el cerro por casi dos minutos antes de desaparecer simultáneamente.
Aunque los noticieros locales lo atribuyeron a “pruebas de iluminación”, ninguno de los organismos de seguridad o aeronaútica confirmó operaciones esa noche.
En foros de Reddit y X, los usuarios lo llamaron “El despertar del Chiquihuite”, y algunos aseguran que tras esa fecha, los perros de la zona ladran sin razón durante horas, justo a las 3:33 a.m.
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