
La mujer de blanco de Tepoztlán: la sombra que camina entre los cerros
Tepoztlán duerme entre montañas que respiran neblina.
Al caer la tarde, el aire se llena de copal y murmullos de mercado, pero cuando la última campana suena, el pueblo se repliega como si algo invisible descendiera desde el Tepozteco.
Los viejos cuentan que, hace más de un siglo, una mujer bajó del cerro en busca de su prometido.
Él había partido con la promesa de volver antes de la cosecha, pero jamás regresó.
La encontraron semanas después, de pie junto al altar del templo, vestida de blanco, con la mirada vacía y los pies descalzos.
Esa noche desapareció.
Desde entonces, cuando la luna se refleja sobre el cerro, una figura femenina camina entre la neblina.
Su vestido ondea sin viento y su rostro parece cubierto de lágrimas secas.
Quienes han intentado seguirla aseguran que los caminos cambian: los senderos se repiten, los pasos se pierden.
Solo el sonido de su llanto marca el camino de vuelta.
Los guías turísticos no la mencionan, pero los habitantes de Tepoztlán saben que si la ves de cerca, no debes llamarla.
Porque si responde… ya no sabrás si la voz es la tuya o la de ella.
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