
La Casa de las Brujas: el susurro que vive en la Colonia Roma
En una esquina silenciosa de la Colonia Roma, en la Ciudad de México, se levanta un edificio que ha sobrevivido terremotos, guerras y siglos de rumores: La Casa de las Brujas.
Su peculiar arquitectura y su torre con techo puntiagudo le dieron el nombre, pero su fama nació de algo mucho más oscuro que el diseño.
La mujer que escuchaba voces
A comienzos del siglo XX, vivió allí una mujer llamada Pachita, conocida en todo el vecindario por sus extraños dones.
Dicen que podía curar enfermedades incurables, hablar con los muertos y realizar operaciones sin bisturí, usando solo sus manos y una navaja vieja.
Los ricos acudían a ella en secreto, y los pobres le llevaban ofrendas.
Pero con el tiempo, los rumores crecieron… y algunos juraron haberla visto hablar con sombras que no tenían cuerpo.
Ritos en la oscuridad
En las noches sin luna, los vecinos escuchaban rezos en lenguas antiguas y el sonido de pasos sobre el techo.
Cuando alguien intentaba asomarse por las ventanas, las luces se apagaban todas al mismo tiempo.
Tras su muerte, los nuevos inquilinos afirmaron que los objetos se movían solos y que una voz femenina susurraba sus nombres mientras dormían.
La silueta en la torre
Hoy, el edificio sigue en pie, con su torre puntiaguda recortando el cielo de la Roma.
Los vigilantes nocturnos aseguran que, en ciertas madrugadas, se ve una silueta parada en la ventana superior, sosteniendo una vela.
Dicen que es Pachita, velando por las almas que alguna vez ayudó… o reclamando las que le quedaron debiendo.
Quien pasa frente a La Casa de las Brujas siente un escalofrío, sin saber si proviene del viento… o de una mirada que nunca deja de observar.
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