
El misterio del Paso de Cortés – leyenda entre montañas
Entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl se abre un corredor natural conocido como el Paso de Cortés. Lugar histórico, testigo del avance de los conquistadores, y, según los pobladores cercanos, un portal entre el mundo de los vivos y los muertos.
Los guías de montaña cuentan que, cuando cae la neblina, se escuchan pasos de botas antiguas, choques metálicos como de espadas, y murmullos en un idioma que nadie entiende. Algunos dicen que son los ecos de los soldados que acompañaron a Hernán Cortés… otros, que se trata de almas que quedaron atrapadas entre las cumbres.
Una leyenda habla de una caravana perdida en 1520, que desapareció sin dejar rastro. Dicen que sus sombras siguen caminando, eternamente, buscando la salida hacia Tlaxcala.
Varios excursionistas han reportado ver figuras humanas vestidas de armaduras oxidadas, que se desvanecen cuando se les alumbra con linternas.
Una mujer de Amecameca asegura que, una madrugada, mientras descendía la montaña, vio una silueta agachada junto al camino. Pensó que era un peregrino exhausto, pero cuando se acercó… notó que no tenía rostro, y su cuerpo se disolvió en una nube de ceniza.
Desde entonces, los guías recomiendan no subir solos al Paso después de las nueve de la noche. Porque, entre los volcanes dormidos, aún caminan los fantasmas de la conquista… y sus pasos nunca dejan de sonar.
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