La casa embrujada de Tlalpan que inspiró historias de terror entre vecinos durante años
Cuentos 06 de Marzo de 2026

La casa embrujada de Tlalpan que inspiró historias de terror entre vecinos durante años

En algunas calles tranquilas existen casas que guardan más historias de las que parecen.

En muchas colonias antiguas de la Ciudad de México existen casas que parecen haber quedado atrapadas en otro tiempo.

A simple vista pueden parecer solo construcciones viejas. Muros desgastados por la lluvia, ventanas cubiertas de polvo, jardines que alguna vez estuvieron cuidados y ahora crecen de forma desordenada.

Pero en algunos casos, esas casas también están rodeadas de historias.

No necesariamente historias documentadas en libros o archivos oficiales, sino relatos que nacen entre vecinos y que pasan de una generación a otra.

En barrios como Tlalpan, donde conviven calles modernas con construcciones muy antiguas, este tipo de historias es relativamente común.

Los vecinos hablan de casas que llevan años vacías.

De propiedades donde nadie logra vivir demasiado tiempo.

De lugares donde, según dicen, ocurren cosas extrañas durante la noche.

Este cuento está inspirado en una de esas casas que durante años fue mencionada en conversaciones de vecinos.

Una casa que permanecía cerrada.

Una casa donde las luces parecían encenderse algunas noches.

Y una casa que terminó inspirando varias historias de terror entre quienes vivían cerca.

La casa al final de la calle

La casa estaba al final de una calle tranquila.

No era una construcción enorme, pero su tamaño destacaba entre las demás viviendas del vecindario.

Tenía un portón de hierro oscuro y un jardín amplio que con el paso del tiempo se había llenado de árboles y plantas sin podar.

Las ventanas siempre estaban cerradas.

Las cortinas, aunque cubiertas de polvo, permanecían en su lugar.

Y el portón rara vez se abría.

Durante el día parecía una casa abandonada más.

Pero al caer la noche muchos vecinos decían que se veía distinta.

Las primeras historias

Los comentarios comenzaron hace muchos años.

Algunos vecinos aseguraban haber visto luces encendidas en habitaciones donde nadie vivía.

Otros decían escuchar pasos en el patio interior cuando pasaban caminando por la banqueta.

Había quienes pensaban que alguien había entrado a vivir ahí sin que el resto del vecindario lo supiera.

Pero el portón seguía cerrado.

Y la casa nunca parecía realmente habitada.

El origen del rumor

Según los vecinos más antiguos, la casa había pertenecido a una familia que vivió ahí durante décadas.

Era una familia reservada que no tenía mucha relación con el resto de la colonia.

Con el tiempo, las personas que vivían en la casa comenzaron a irse.

Primero uno.

Luego otro.

Hasta que finalmente la propiedad quedó vacía.

Durante años nadie volvió a mudarse ahí.

La noche en que alguien volvió a entrar

Una noche un vecino vio algo que llamó su atención.

Alrededor de las dos de la madrugada, mientras regresaba a su casa, notó que el portón estaba entreabierto.

La luz del interior de la casa se filtraba hacia el jardín.

Pensó que tal vez alguien había comprado la propiedad y estaba comenzando a remodelarla.

Pero al día siguiente el portón volvió a estar cerrado.

Y la casa parecía nuevamente abandonada.

Las luces en la ventana

Con el paso de los meses varias personas comentaron haber visto luces en distintas habitaciones.

No todas las noches.

Solo algunas.

A veces en el segundo piso.

A veces en la parte del patio.

Las luces permanecían encendidas durante unos minutos.

Luego se apagaban.

La visita de los curiosos

Como suele ocurrir con este tipo de lugares, algunos jóvenes del vecindario decidieron entrar una noche.

Escalaron el portón y caminaron por el jardín cubierto de hojas secas.

La puerta principal estaba cerrada.

Pero una de las ventanas del patio trasero estaba rota.

Entraron.

Según contaron después, el interior de la casa estaba cubierto de polvo.

Los muebles seguían ahí, aunque deteriorados.

Las habitaciones parecían no haber sido tocadas durante años.

El detalle que no pudieron explicar

Los jóvenes recorrieron varias habitaciones sin encontrar nada fuera de lo común.

Hasta que llegaron a la escalera.

En el segundo piso encontraron algo que los hizo salir de la casa.

Una luz encendida.

En un cuarto al fondo del pasillo.

Cuando abrieron la puerta, la habitación estaba completamente vacía.

No había lámparas conectadas.

Ni cables visibles.

Solo una bombilla colgando del techo.

Encendida.

La historia que comenzó a crecer

Después de aquella noche los relatos sobre la casa comenzaron a multiplicarse.

Algunas personas dijeron haber visto sombras moviéndose detrás de las cortinas.

Otros afirmaron escuchar golpes suaves provenientes del interior durante la madrugada.

Y hubo quienes aseguraban que el jardín parecía cambiar de aspecto dependiendo de la hora del día.

Es difícil saber cuánto de esas historias era real y cuánto provenía de la imaginación.

Pero lo cierto es que la casa comenzó a ser conocida entre vecinos como la casa embrujada de Tlalpan.

La última vez que alguien entró

Años después, un grupo de trabajadores fue enviado para revisar la propiedad.

Se decía que finalmente sería vendida o remodelada.

Entraron durante el día.

Revisaron habitaciones.

Tomaron fotografías.

El interior seguía exactamente igual.

Pero antes de irse uno de los trabajadores mencionó algo curioso.

Mientras estaban en el patio interior escucharon claramente pasos en el segundo piso.

Cuando subieron a revisar, no había nadie.

Las casas abandonadas suelen convertirse en espacios donde la imaginación y la memoria se mezclan con facilidad.

Un ruido provocado por el viento puede parecer un paso.

Una luz que se filtra por una ventana puede interpretarse como una lámpara encendida.

Con el paso de los años, esas pequeñas coincidencias se transforman en relatos que pasan de boca en boca.

La casa de Tlalpan sigue ahí.

Las ventanas continúan cerradas.

El portón permanece casi siempre cubierto por la sombra de los árboles del jardín.

Quizá todas las historias que rodean el lugar tengan explicaciones sencillas.

Quizá las luces, los sonidos y las sombras no sean más que efectos naturales de un edificio viejo.

Pero incluso con esas explicaciones, hay algo que muchos vecinos siguen mencionando cuando hablan de esa casa.

Que algunas noches, cuando la calle está completamente en silencio, parece que alguien camina dentro de ella.

Y que la luz de una de las habitaciones se enciende… aunque nadie haya abierto el portón.

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avhgaray
Autor
AVHGARAY

Creador de NoDuermasMX, narrador y entusiasta de leyendas mexicanas de terror.

© NoDuermas